Entre las complicaciones más graves que se pueden experimentar con la placenta, está la de placenta adherida o placenta acreta. Esta anomalía se produce cuando la placenta penetra más allá de la superficie endometrial del útero. Puede llegar a invadir órganos vecinos, como se puede ver en esta ilustración con la representación de un caso de placenta increta.

Dentro de los 4 grados de placenta adherida según su severidad, la placenta increta se situaría en el tercero, por lo que se trata de una situación considerablemente grave que puede poner en peligro la vida de la madre.

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