Cuando la donante de óvulos es un familiar

Por (directora de babygest).
Actualizado el 08/07/2016

La donación de gametos, ya sea de óvulos o de semen, es uno de los tratamientos que mejor definen hoy en día el concepto de reproducción asistida con intervención de terceros, cuyo objetivo no es otro que el de lograr que las parejas o personas con problemas de fertilidad hagan realidad su sueño de ser padres.

La donación de óvulos y la gestación subrogada son dos de los tratamientos que conforman este grupo, los cuales suelen ir de la mano en muchos casos. La combinación de ambas suele estar indicada a parejas homosexuales masculinas y parejas heterosexuales en las que la mujer no puede hacer uso de sus propios óvulos.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

Tipos de donación entre familiares

Actualmente, la tendencia es recurrir a la gestación subrogada completa, es decir, el tipo de subrogación en el que la gestante no es quien aporta el gameto femenino, sino que éste es donado por otra mujer.

En este caso, lo más habitual es que se trate de alguien ajeno y sin ningún tipo de vínculo afectivo con los padres de intención, pero hay quienes prefieren recurrir a los óvulos de una mujer perteneciente a la familia.

Si este fuera el caso, la donación entre familiares puede ser de dos tipos en función del grado de consanguinidad:

  • Primer grado de consanguinidad: aquí hablamos de donación intergeneracional y se produce cuando la donación tiene lugar entre padres e hijos. Lo más habitual es que sea de hija a madre por cuestiones de edad materna avanzada.
  • Segundo y tercer grado de consanguinidad: en este caso, hablamos de donación intrageneracional. La donación tiene lugar entre hermanas, primas, sobrinas, tías... de edades similares a las de la receptora.

Razones para elegir a un familiar como donante

El uso de una mujer que forma parte de la familia como donante de óvulos o gestante es todavía una práctica poco común. No obstante, en Estados Unidos casi todos los programas de ovodonación contemplan la posibilidad de que la donante sea la hermana de la futura madre.

La principal razón por la que muchas madres de intención prefieren usar los óvulos de un familiar cuando no pueden usar los suyos propios tiene que ver con la herencia de la carga genética y la relación de parentesco entre el futuro bebé y los padres.

Una de las ventajas de recurrir a una donante que se encuentra dentro del primer, segundo o tercer grado de consanguinidad es que de esta manera los padres se aseguran de que el futuro bebé compartirá un cierto porcentaje de carga genética con la de la madre intencional.

Las posibles combinaciones tanto a nivel intrageneracional como intergeneracional son:

Donante y receptoraGenética y relación de parentesco resultante
De hermana a hermanaLa tía del futuro bebé es la madre biológica y los primos del bebé serán sus medio hermanos.
De hermana a cuñadaLa tía del futuro bebé es su madre biológica.
De hija a madreLa futura madre es al mismo tiempo abuela y medio-hermana del bebé.
De madre a hijaLa abuela del futuro bebé es su madre biológica y éste, a su vez, es medio hermano de la futura madre.

Son muchas las pacientes que necesitan óvulos de donante para ser madres. Sin embargo, el hecho de renunciar a su genética a la hora de tener un hijo supone un gran inconveniente, hasta el punto de considerar que el bebé será "menos suyo" por este motivo.

Por ello, emplear los gametos de una hermana supone criar a un niño con el que la relación de parentesco si no hubiera habido donación de óvulos de por medio sería la de sobrino o nieto. En este caso, la paciente compartiría algo menos del 50% de la carga genética con su hijo, lo cual puede ser muy alentador para muchas mujeres.

Por otro lado, someterse a un tratamiento de reproducción asistida supone un gasto económico considerable, especialmente si es necesario recurrir a la donación de óvulos. En este sentido, emplear los óvulos de un familiar para una fecundación in vitro (FIV) puede suponer una reducción notoria del gasto total.

Por ejemplo, si es la hermana de la futura madre quien dona sus óvulos, es probable que no exija ningún tipo de compensación económica por ello, puesto que lo hace meramente por ayudar a un miembro de la familia. Además, el hecho de que no haya que analizar la compatibilidad entre donante y receptora podría agilizar el proceso en gran medida.

También supone un aspecto beneficioso en muchas situaciones porque en la mayoría de casos existe una mayor fiabilidad por parte de las receptoras, sobre todo a la hora de estar seguras de que la donante no padece ninguna enfermedad infecciosa o genética susceptible de ser transmitida a la descendencia.

Aspectos éticos de la donación entre familiares

La reproducción humana está regulada en base a diferentes leyes en cada país; sin embargo, la mayoría suelen ver como tabú en mayor o menor medida la idea de mantener relaciones sexuales, contraer matrimonio o concebir entre parientes que comparten un cierto grado de consanguinidad.

En este sentido, el Comité de Ética de la ASRM (Ethics Committee of the American Society for Reproductive Medicine) considera que la donante de óvulos no debería ser un miembro de la familia cuando la genética del futuro bebé vaya a ser la misma que si éste hubiera sido concebido mediante una relación incestuosa.

Teniendo esto en cuenta, no habría ningún problema en hacer una donación de óvulos entre hermana y hermana, pero se desaconsejaría el uso de óvulos donados por una hermana para ser fecundados con el semen de su hermano. Y lo mismo en el caso de una donación de madre a hijo cuando los óvulos de su nuera no sean viables.

Por otro lado, uno de los principales inconvenientes de la donación de óvulos entre familiares es que la donante puede acceder a donar no porque realmente quiera, sino porque se siente forzada o en el compromiso de ayudar a un miembro de su familia.

Un ejemplo sería el de una hija que se ve en la obligación de ceder sus gametos a su madre porque ésta última se ha vuelto a casar a una edad materna avanzada y, por tanto, sus óvulos son de mala calidad como para dar lugar a un embarazo evolutivo.

El hecho de establecer una relación tan compleja con un miembro de la familia puede dar lugar a un conflicto si algo sale mal. En este caso, existe el riesgo de que la situación pueda complicarse hasta el punto de que la donante termine perdiendo el contacto con su familia.

Por último, se debe velar por el bienestar del futuro bebé a lo largo de todo el proceso, teniendo muy presentes las posibles consecuencias de esto en el desarrollo cognitivo del niño a largo plazo. Por ejemplo, se debe valorar de qué manera podría esto llevar a que tuviera problemas a la hora de establecer relaciones interpersonales en el futuro o en qué medida podría hacerse una idea del concepto de familia muy confusa.

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Autores y colaboradores

 Natalia Álvarez
Natalia Álvarez
Directora de Babygest
Graduada en Ciencias Empresariales por la Universidad de Alicante. Tiene más de 9 años de experiencia en el campo de la reproducción asistida y fue la creadora y directora de la primera feria de reproducción asistida de España. Es la directora de Babygest y es experta en el sector de la gestación subrogada ya que durante todos estos años ha tenido ocasión de conocer cientos de casos reales de parejas que han realizado tratamientos por gestación subrogada y a los mejores profesionales, clínicas internacionales. Más sobre Natalia Álvarez

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