La eclosión asistida o “hatching” asistido es una técnica complementaria que se puede realizar después de una fecundación in vitro o una ICSI en casos muy concretos para mejorar la posibilidad de implantación del embrión en el endometrio.

Consiste en realizar un pequeño orificio en la zona pelúcida, la membrana externa que recubre al óvulo y después al embrión durante el desarrollo temprano del mismo. Este orificio creado de forma artificial ayuda al embrión a desprenderse de la zona pelúcida, lo cual tiene que ocurrir necesariamente para que pueda implantar.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

Índice

Eclosión asistida

Indicaciones

De forma natural, el embrión en estadio de blastocisto es capaz de digerir y perforar la zona pelúcida por sí solo, pero existen casos en los que esta pequeña ayuda puede aumentar considerablemente la probabilidad de implantación y por tanto de embarazo.

El hatching asistido no está indicado más que en algunos casos concretos como:

  • Fallos repetidos de implantación
  • Varios ciclos fallidos de FIV
  • Zona pelúcida engrosada: grosor superior a 15 µm puede dificultar la implantación.
  • Fragmentación embrionaria elevada: posibilidad de eliminar los fragmentos al hacer la eclosión asistida.
  • FSH basal elevada: afecta al desarrollo del folículo y de la zona pelúcida.
  • Edad materna superior a 37 años: por mayor dificultad del embrión para romper la zona pelúcida.
  • Embriones vitrificados: por endurecimiento de la zona pelúcida en la vitrificación.

Si no se aplica en casos en los que hay una necesidad real de la técnica es posible que su realización no tenga ningún beneficio sobre las tasas de implantación, pero cuando se realiza en casos en los que realmente hace falta la mejoría en las tasas de embarazo es notoria.

Procedimiento

Existen tres modalidades de eclosión asistida, cada una con sus ventajas e inconvenientes, que han ido desarrollándose desde el nacimiento de esta técnica hace casi 20 años.

Por un lado está el hatching mecánico, que consiste en ir horadando mediante fricción la zona pelúcida. Esta modalidad es poco utilizada debido a la elevada probabilidad de dañar al embrión y el escaso control sobre el tamaño del orificio que se crea.

Por otro lado se encuentra el hatching químico, que consiste en utilizar una solución ácida para degradar la zona pelúcida hasta que se abra un agujero pequeño en ella. También es posible utilizar una solución química más suave para adelgazar un poco la zona pelúcida y que el embrión sea después el que haga el orificio por sí solo.

Es necesario disponer de una micropipeta especial para poder emplear el ácido, y en este caso suele conseguirse un orificio de unas 30 micras. El ácido puede producir lesiones en el embrión.

En tercer lugar, se puede realizar también el hatching mediante láser, que tiene el beneficio de ofrecer un mayor control, seguridad y precisión a la hora de hacer el orificio.

En este caso se utilizan micropulsos de un láser para hacer un orificio de 5-10 micras. Es un proceso muy rápido y por tanto el embrión pasa menos tiempo fuera del incubador. Tiene la desventaja de ser el método más caro.

En los tres casos debe disponerse de un microscopio invertido con un sistema de micromanipulación acoplado que permita llevar a cabo el proceso con precisión y seguridad. Se trata de un proceso complejo y que requiere mucha destreza para no dañar al embrión, por lo que el embriólogo debe estar expresamente entrenado para ello.

Un comentario

  1. avatar
    tundra99

    Que interesante, no sabía que había esta opción. Voy a preguntar en mi clínica a ver si me lo recomiendan. Llevo ya 3 intentos de FIV fallidos con varias transferencias de congelados. Igual en mi caso me ayuda. Gracias!!

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