Desde su aparición a principios de los años 90, la ecografía 3D ha ido desplazando a la convencional ecografía en dos dimensiones por su mayor nitidez y claridad en la visualización del feto.
En los últimos años se ha implantado además una cuarta dimensión que permite obtener vídeos del desarrollo fetal que muestras el movimiento del futuro bebé en la cavidad uterina.

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