Efectos, consecuencias y riesgos de la maternidad subrogada

La gestación subrogada, también conocida como maternidad subrogada, subrogación uterina o, de forma más ofensiva, vientre de alquiler, es la técnica de reproducción asistida que mayor variedad de opiniones suscita debido a las consecuencias éticas, jurídicas, médicas y psicológicas que pueden derivarse de su aplicación.

Por ello, es importante valorar los posibles efectos y riesgos tanto para la gestante subrogada, conocida como madre gestante o madre de alquiler, como para los padres de intención y el futuro bebé.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

Aspectos psicológicos

La gestación subrogada o por sustitución es un proceso reproductivo por el que una mujer gesta el bebé de otra mujer, hombre o pareja y lo entrega a éstos tras el nacimiento.

Se trata de un procedimiento que rompe con el concepto tradicional de madre, considerada como la mujer que da a luz. Por esta razón, muchos se preguntan si someterse a esta técnica puede conllevar algún tipo de efecto o riesgo psicológico, tanto para la gestante, por tener que entregar al bebé que ha gestado, como para los futuros padres, por tener que recurrir a esta técnica.

Gestante subrogada

Aunque la gestante tiene claro que el bebé que gesta durante 9 meses no es su hijo (y así lo declara en el contrato de gestación subrogada), existe el conocido vínculo materno-fetal, pues el bebé se alimenta y crece gracias a las aportaciones de la mujer que lo gesta. Por esta razón, es inevitable que exista un pequeño sentimiento de pena o impotencia al entregar al bebé.

No obstante, como muchas mujeres gestantes indican:

Es fundamental entender el proceso y ser consciente de que el bebé que gestas no es hijo tuyo. Esto reduce muchísimo el vínculo maternal y evita el sufrimiento por la entrega a sus verdaderos padres.

El coste emocional es grande y no todas las mujeres están capacitadas para ser gestantes en un proceso de subrogación de útero. Ésta es la razón por la que las agencias de gestación subrogada hacen numerosas pruebas médicas y psicológicas a las gestantes antes de iniciar el embarazo subrogado.

De esta forma, se aseguran de que la gestante subrogada está preparada para actuar como tal, por propia voluntad y sin presión moral alguna, reduciendo así las posibles consecuencias negativas a nivel emocional.

No debemos olvidar que existe también un efecto positivo, pues el ayudar a otras personas a cumplir su mayor sueño (tener un hijo) aumenta la autoestima de las gestantes y les hace sentir que son mejores personas.

Padres de intención

Para los futuros padres tampoco es fácil iniciar este tipo de procedimiento. A algunos les cuesta asumir la necesidad de este tratamiento, otros pueden pensar que su hijo no les querrá por haber sido gestado por una mujer ‘extraña’, etc.

En este sentido, también es importante que los futuros padres por gestación subrogada entiendan y acepten lo que ello supone: la renuncia al vínculo de la gestación y el parto, así como, en algunos casos, a la carga genética (si es necesario recurrir a la donación de óvulos y/o semen).

Por otra parte, el tremendo dolor que supone para muchas parejas la incapacidad de concebir y el enorme deseo por tener un hijo les lleva a dedicar grandes esfuerzos por la gestante.

A pesar de que muchos puedan creer que esta dedicación es puro egoísmo, la verdad es que la gran mayoría de las familias intencionales se preocupan por la salud de la gestante e intentan que no suponga un trauma para ella el hecho de entregarles el bebé. El objetivo y deseo final de estas familias es tener a su bebé en casa pero, aunque algunos no lo crean, también piensan en la gestante subrogada, sus intereses y su salud.

En este sentido, es recomendable que exista relación entre la gestante y los futuros padres, pues ello hará que ambas partes se vuelquen más emocionalmente y ayudará a reducir los efectos negativos.

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Problemas sociales

Son muchas las críticas que recibe la maternidad subrogada por gran parte de la sociedad. Una de las razones principales es que muchos consideran que este método contempla la maternidad como un negocio y, el cuerpo de la mujer, como una mercancía.

Poca, aunque cada vez más gente entiende la gestación subrogada como una oportunidad para muchas personas y parejas de poder crear una familia. Pero ¿cambiaría la visión comercial o de negocio si el contrato fuera altruista?

Si bien es cierto que las mujeres que se ofrecen a gestar reciben una compensación económica, ello no tiene por qué ser sinónimo de explotación o un negocio. ¿Acaso no se da compensación económica a los participantes en pruebas clínicas de fármacos, tratamientos médicos o donación de gametos (óvulos y semen)? ¿Por qué entonces la gestación subrogada no recibe la misma aceptación social?

Cuando el embarazo subrogado puede suponer un problema social a la gestante, como ocurre en algunos países donde las gestantes esconden su intervención en el proceso y donde es el marido o tutor quien decide si pueden actuar como tal, podemos pensar en explotación, mala praxis y falta de libertad.

Los destinos que vulneran los derechos básicos de la mujer en la mayoría de ámbitos sociales no respetan los intereses y decisiones de la gestante al aplicar el embarazo subrogado. Esta forma de hacer ‘gestación subrogada’ es y debe ser rechazada por la sociedad general.

Sin embargo, cuando el proceso se hace bajo unas garantías legales y la gestante decide por ella misma, de forma libre y consciente, actuar como tal, no solo no lo esconde sino que se siente orgullosa de poder ayudar a los demás. Esto es realmente la gestación subrogada defendible que se aplica en países donde la mayoría de la sociedad general acepta y entiende la subrogación uterina como un medio más de procreación.

Síntomas y consecuencias físicas del embarazo

El embarazo es un estado del organismo caracterizado por los cambios tanto a nivel físico como emocional. El flujo hormonal de la mujer es muy distinto al habitual y ello tiene una serie de efectos secundarios muy variantes entre unas y otras mujeres.

Hay a quienes la variación de hormonas les sienta bien, les hace sentir más felices y relajadas. Por el contrario, hay otras embarazadas que no toleran tan bien el cambio de hormonas.

En cualquier caso, existen una serie de cambios generales como el aumento de peso, la hinchazón, la pesadez, las variaciones del apetito y la micción, el dolor de espalda o la mayor sensibilidad que ocurren en prácticamente todas las gestantes.

En un proceso de gestación subrogada es requisito indispensable que la gestante haya pasado por un embarazo previo, pues solo de esa manera puede conocer de primera mano los posibles cambios físicos y emocionales que ello supone.

Ha de estar dispuesta a pasar por ello por otras personas y no por ella misma, pues la gestación que va a llevar a término no es de su propio hijo. También debe tener claro que, aunque en la mayoría de casos se recupera el estado habitual tras el parto, no siempre ocurre.

Existen consecuencias como la aparición de estrías, el peso ganado, la posible cicatriz del parto, etc. que no siempre desaparecen.

Además, es fundamental que la gestante sea consciente de los riesgos que pueden derivarse del embarazo y el parto y así lo firme en el contrato de gestación subrogada.

Efectos jurídicos

Desde el punto de vista legal, una de las principales preocupaciones de la gestación subrogada es la filiación del menor nacido por este método.

La subrogación uterina da la posibilidad de que una mujer renuncie a la calificación jurídica de madre, que se le otorga por haber gestado y dado a luz a un bebé. Esto abre un nuevo planteamiento legal, pues la maternidad debe ser asignada.

Ya que la gestación subrogada no está permitida en España (aquí la madre es la mujer que da a luz, a excepción de los casos de adopción), el planteamiento es relativo al derecho internacional, pues los casos de subrogación de útero son llevados a cabo en el extranjero.

En este sentido, la Dirección General de Registros y del Notariado (DGRN), tal y como indica en su Instrucción de 2010, permite la determinación de la filiación en favor de los padres de intención cuando así ha sido dictaminado por una sentencia judicial previa al nacimiento del menor.

Debemos destacar que se trata de una instrucción y no una ley, por lo que existe la posibilidad de anulación de la misma. En este caso, entre otras consecuencias jurídicas, el registro del bebé sería cuestionado.

En caso de no disponer de una resolución válida por parte de un juez (no en todos los países se hace juicio), se podrá establecer la paternidad del padre de intención por prueba genética y la posterior adopción por parte de su pareja.

Las complicaciones a nivel legal pueden surgir en situaciones como las siguientes:

  • Los padres de intención no aportan la carga genética del hijo
  • La gestante no renuncia a sus derechos de maternidad
  • Existe sospecha de fraude o mala praxis del proceso
  • La gestante o padres de intención no respetan lo acordado en el contrato de gestación subrogada

En caso de problemas legales que impidan reconocer al bebé como hijo de los padres de intención, éstos no podrían regresar a España con el menor.

Si quieres saber más sobre aspectos y consecuencias legales de la maternidad subrogada puedes leer este artículo: ¿Qué dice la ley sobre gestación subrogada?

Preguntas frecuentes

¿Qué consecuencias jurídicas tiene hacer el vientre de alquiler en España?

La Ley española sobre Técnica de Reproducción Humana Asistida indica en su artículo 10 que el contrato de gestación subrogada es nulo de pleno derecho y que la madre legal del menor es la mujer que da a luz.

Por tanto, una de las principales consecuencias negativas para los futuros padres es la adjudicación de la filiación a la gestante subrogada. Eso significa que, puesto que el contrato no es vinculante, no hay seguridad legal de este proceso si se lleva a cabo en España.

¿Cuáles son los principales riesgos de la maternidad subrogada a nivel médico?

A nivel médico, la gestación subrogada es igual a un embarazo logrado mediante un proceso de fecundación in vitro (FIV) con la única diferencia de que el embrión creado es transferido al útero de una mujer que no será finalmente reconocida como la madre.

En este sentido, los riesgos para la gestante son los mismos que los asociados a un embarazo natural así como aquellos derivados del proceso de transferencia.

En cuanto a los padres de intención, los riesgos o posibles efectos negativos hacen referencia a la obtención de los gametos: óvulos y espermatozoides. El proceso de recogida de los óvulos es algo más complejo y, por tanto sujeto a mayores riesgos. No obstante, las consecuencias graves son muy poco probables.

Lectura recomendada

En este artículo hemos hablado de las consecuencias generales de la gestación subrogada. Sin embargo, uno de los aspectos más preocupantes de la subrogación de útero es el efecto sobre la gestante o mujer que pare. En el siguiente enlace puedes leer un estudio sobre ello: ¿Cuáles son los efectos de la gestación por sustitución para la gestante?

Otro de los temas de debate que giran en torno a la subrogación uterina hace referencia a las consecuencias del nacimiento de un bebé a través de este método en relación a su desarrollo. Hablamos con detalle sobre esto en este artículo: Estudio sobre el efecto de la gestación subrogada en los niños nacidos por medio de este proceso.

Los posibles riesgos y efectos que se derivan de la gestación subrogada son uno de los aspectos que resaltan la variedad de opiniones sobre esta técnica de reproducción. ¿Quieres conocer otros argumentos a favor y en contra de la gestación subrogada? Pincha en este enlace: Argumentos y opiniones sobre gestación por sustitución.

8 comentarios

  1. avatar
    Carlos Ferrando

    Hola, muy interesante el artículo. Es verdad, que el trauma para la madre que gesta debe ser duro, sin embargo, no creo que eso conlleve que la maternidad subrogada sea un negocio ni que se esté vendiendo un cuerpo. Yo soy padre por esta técnica, y realmente intenté que tanto la madre como el niño sufrieran lo menos posible. La felicidad que creó mi hijo en mi familia y, la mejora de vida de la madre gestante por la compensación que recibió creo que vale la pena el coste emocional.

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      Maren

      Qué fáciil es hablar, y no me entiendas mal, sé que eres padre, pero por mucho se suene machista si no se pare no se puede entender lo que significa GESTAR. Por mucho que haya mejorado la calidad de vida de la madre gestante, no hay dinero para “compensar” todo lo que el embarazo despierta en la gestante. Lo siento, no quiero ofender pero nunca estaré a favor de la maternidad subrrogada, y no es por la compensación económica. Hay que ser muy frío para apoyarlo. Existen otras opciones como la fecundación in vitro o la adopción.

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    Daniel

    Un artículo muy interesante pero no me puedo creer que una experta en reproducción asistida llame a la Gestación Subrogada o Gestación por sustitución maternidad subrogada. El hecho de ser madre, la maternidad, no tiene nada que ver con dar a luz un bebé, pero si con educarlo, darle valores, cuidarlo… Eso es ser madre. Llamemos a las cosas por su nombre porque el lenguaje dignifica. Las gestantes no se consideran madres de los bebés simplemente y llanamente porque no quieren serlo, solo ceden su capacidad de gestar a otra persona que carece de ella. Los padres de intención si que son madre y padre. Son aquellos que tienen el deseo de serlo y van a hacerlo todo lo que implicada la maternidad y paternidad.

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      Andrea RodrigoEspecialista en reproducción asistida

      Efectivamente Daniel, he de reconocer mi error, ya que la gestación subrogada permite tanto a mujeres como hombres ser madres y padres por lo que quizá el término no está perfectamente acuñado. No obstante, has de entender que estamos en un medio on-line en el que la intención es que la información llegue al mayor número posible de gente para que la gestación subrogada vaya abriéndose camino en España y la gente que no conoce exactamente el procedimiento lo entienda mejor. Es cierto que con este procedimiento de subrogación no se cede la capacidad de ser madre o padre sino la capacidad de gestar que es diferente.

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    Maria

    Estoy profundamente en contra de la subrogación, porque creo que está en contra de los derechos de los menores. Si bien una mujer que cede a su hijo a terceros, no está ejerciendo su papel de madre de forma intencional y vocacional; sin embargo no puede obviarse la realidad biológica de que sí ha sido la madre gestante de la criatura. En la gestación subrogada se menosprecia la importancia crucial de que el hijo no nace a la vida en el parto, sino que ya es vida durante su etapa fetal. La vida intrauterina permite establecer estrechos vínculos entre la madre y el hijo que está por nacer. Por ejemplo, en la vida intrauterina ya se ha desarrollado el sentido del oído y se han producido las rutas neurológicas que permiten al bebé reconocer los patrones acústicos y rítmicos de la lengua materna, y que le predisponen a hablar con prontitud esa misma lengua, También se sabe que la voz materna resulta especialmente familiar y calmante al bebé por esta misma razón. Por lo tanto, ese hijo es abandonado por su madre y separado de ella. Por mucho que el deseo de ser padres intencionales sean loables y respetables, no todos los medios para alcanzar la paternidad lo son. El supuesto derecho a la paternidad se enfrentaría por lo tanto al derecho de la criatura a no ser separado de la madre gestante. Al adulto se le supone que ha defender los derechos del menor, que no puede defenderse de tal abuso. Por mucho que se le colme a ese hijo de amor y atención a posteriori, lo que siempre será irreparable es que la madre que lo trajo al mundo lo abandonó y que sus padres intencionales fueron los causantes de ese hecho. Estoy segura de que ese trauma aflorará de una u otra manera, en algún momento, de forma más o menos evidente o intensa. Ningún lenguaje por muy demagogo que sea puede dignificar ni erradicar esa verdad y esa herida. El hecho de que una criatura al nacer pierda por la razón que sea a su madre y otros familiares, es en sí un hecho terrible, afortunadamente la adopción compensa en parte dicha tragedia y eso sí es un bien para el hijo adoptado. Aunque es verdad que la adopción puede ser un camino tortuoso y hasta imposible de recorrer, y que no todos los que desean adoptar lo consigen, no por ello deberíamos fomentar de forma artificiosa gestaciones cuyo objetivo sea la separación del bebé de su madre gestante. Desgraciadamente la historia tiene infinidad de ejemplos de que lo que puede llegar a normalizarse y bendecirse en una sociedad, puede ser en realidad perverso, reprobable e inhumano. Ejemplos: la esclavitud, el racismo, la homofobia, etc.

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      marichuy

      que pasa cuando el bebe nace por cesarea, no se crea el vinculo con la madre, o son mas lentos en aprender la lengua de ella, creo q elvinculo se hace fuerte ya cuando el bebe esta en los barzos de su madre y convive con ella.

  4. avatar
    985A

    Yo he sido madre y la verdad, por mucho que digan que la madre de alquiler no sufre al entregar al bebé y que ella no lo siente como su hijo, durante el embarazo sientes una fuerte atracción fisiológica con el feto, sientes que es tu hijo, le quieres antes de que nazca… es una cosa inexplicable que creo que solo entendemos las que hemos sido madres. Aunque digan que no pasa nada, estoy segura que durante el embarazo estas mujeres se sienten mal en algún momento por lo que hacen, por desprenderse de su niño, y por supuesto también después de haberlo entregado…. Aunque sepan que va a estar bien cuidado por los padres que la contratan para que sea su vientre de alquiler, no se, seguro que les quedan secuelas … Solo espero que en España no llegue nunca esta técnica porque de verdad que yo sufriría si conociera a alguna de estas madres de alquiler.

  5. avatar
    molly

    Las madres de alquiler han tenido ya al menos un hijo así que saben lo que están haciendo y si lo pueden soportar o no. Y no solo lo deciden ellas si son capaces de hacerlo, lo decide un psicólogo, que es el que tiene la decisión final de si se le acepta o no para llevar al bebé de otro. Para ofrecerse así tienen que tener muy claro que el niño no es suyo y por eso es importante que conozcan a la pareja o persona de la que va a ser el niño, que empaticen con su situación y que de verdad quieran ayudarle por su caso en concreto.

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