El caso Buzzanca contra Buzzanca es una de las historias de gestación subrogada que marcó las directrices de actuación en relación a este proceso reproductivo en California.

Fue el primer caso de gestación subrogada en el que el bebé nacido a través de este procedimiento, Jaycee Buzzanca, quedaba sin padres legales debido a la separación de los que tenían la intención de ser sus padres.

Explicamos los detalles del caso a continuación.

Problemas de fertilidad

En 1994, el matrimonio Buzzanca, formado por John y Luanne, decidió hacer frente a sus problemas de fertilidad y luchar su sueño: tener un hijo. Viendo que el método tradicional no daba fruto, decidieron visitar a los especialistas.

John presentaba una baja concentración de espermatozoides y Luanne padecía endometriosis. Con estos problemas de fertilidad, decidieron someterse a un complicado y novedoso tratamiento de fertilidad en el que intervenían tres personas:

  • Un donante de semen desconocido
  • Una donante de óvulos desconocida
  • Una mujer que se encargaría de llevar la gestación a término, es decir, la gestante

Pamela Snell fue la mujer que contrataron para gestar a su bebé. El acuerdo al que llegaron fue firmado por ambos y en él se dejó especificado que la gestante entregaría al bebé tras el nacimiento y que el matrimonio Buzzanca se haría cargo de todos los gastos del proceso (fecundación in vitro, embarazo, parto…), cerca de 35.000 dólares.

Determinar quienes son los padres legales

Tomaron la decisión de que los donantes fueran anónimos para evitar problemas como el acontecido en el caso Whitehead (Baby M), en el que la gestante era a su vez la mujer que aportó la carga genética.

Sin embargo, surgió un nuevo problema. Un mes antes de que nacieran la pequeña, el 30 de marzo de 1995, John Buzzanca solicitó el divorcio a su mujer y renunció a reconocer la custodia del bebé que estaba en camino.

EL 26 de abril de 1995, nació Jaycee Buzzanca. Luanne se hizo cargo de ella pero reclamaba a John sus obligaciones legales, pues había firmado un contrato por el que apoyaba la creación de la niña. Ante la negación del señor Buzzanca, el caso pasó a los tribunales.

El tribunal de primera instancia llegó a la conclusión de que la niña era legalmente huérfana. A pesar de que científicamente podía tener hasta seis padres (los donantes, la gestante y su marido y los Buzzanca), ante la mirada legal, la niña no tenía padres.

Luanne declaró que tanto ella como su entonces marido eran los padres legales de la niña, pues habían firmado un contrato en el que quedaba demostrada la intención de procreación y por lo cual la niña hacía nacido.

Tras aproximadamente dos años de juicios, tribunales y discusiones varias, finalmente el juez dictaminó que la paternidad quedaba determinada por la intención de procreación y no únicamente por el hecho de haber parido o por aportación de la carga genética. Así, pensando sobretodo en el interés superior del menor, se estableció que ambos eran los padres legales de Jaycee, a pesar de que Luanne Buzzanca sería la responsable de su cuidado.

Historias como esta sacan a la luz cuestiones ética en torno a la paternidad. En este caso concreto, John Buzzanca estuvo de acuerdo en tener un hijo, aunque después quiso escabullirse alegando la ausencia de vínculo biológico con la niña.

Este complicado caso permitió revivir situaciones que, aunque extrañas, pueden surgir en gestación subrogada. Así, esta historia sirve como precedente ante situaciones que podrían presentarse en el futuro.

Un comentario

  1. avatar
    portilapoe

    La verdad es que parece de película… la realidad supera la ficción. Por lo menos este tipo de cosas sirven para darnos cuenta de que pueden pasar y sepamos cómo actuar.

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