Entrevista a la psicóloga Amalia Bayonas

La gestación subrogada es un proceso reproductivo que suscita mucha controversia, especialmente en referencia a los efectos o consecuencias psicológicas que puedan surgir en la gestante por el hecho de entregar a un bebé tras haber pasado 9 meses en su vientre.

Por ello, hemos querido entrevistar a Amalia Bayonas, psicóloga especialista en reproducción asistida de la clínica de fertilidad FIV-Valencia, con el objetivo de indagar sobre el aspecto psicológico de esta técnica.

¿Qué opina sobre la gestación subrogada como técnica de reproducción asistida?

Pues mi opinión personal es que el que exista esta posibilidad es un avance de la ciencia y algo que no puede pararse.

¿Por qué nos parece bien que una mujer entregue en adopción un hijo propio a otras parejas y no vemos igual que pueda ofrecer su vientre para gestar un bebe que será de otras personas? ¿Por qué vemos normal que alguien viva con el órgano de otra persona y no aceptamos que porte un bebe que no sea suyo? Entiendo que haya un susto inicial en la sociedad, pero si el tema se aborda con responsabilidad, principios éticos y respeto a las leyes, que en muchos países lo permiten, no debería ser algo diferente o “peor” que la donación de gametos o la propia reproducción asistida.

Creo que en el fondo de todo esto subyace el miedo bíblico de comer del árbol del bien y del mal, de tener la facultad divina de dar vida y hay mucha más resistencia por motivos religiosos que médicos, sociales o legislativos.

Obviamente hay que prevenir situaciones de abuso, mercantilismo o explotación reproductiva en países de economía deprimida, porque estamos hablando de la dignidad de la vida humana.

Psicológicamente hablando, ¿cree que esta técnica puede suponer un problema a los participantes, es decir, tanto a los padres de intención como a la gestante y al feto?

Todo lo que no sea puramente “natural” y que implique una intervención externa en materia reproductiva requiere de un trabajo de procesamiento mental. Más en este caso en que la gestación se desarrolla externamente. Lo normal es que de inicio nos cause cierta aprensión e incluso rechazo. Pero al entrar en conflicto esta reacción con el fuerte deseo de tener un hijo necesariamente pasamos a valorar otras opciones y acabamos aceptando en la mayoría de las ocasiones aquella alternativa o técnica que dé solución a nuestro problema.

Además de la reacción que nos genere la técnica en si misma, luego intervienen en el proceso de aceptación psicológica los “mandatos internos” culturales, familiares, el posible “estigma” de no poder gestar, el tener que explicar a terceros… que añaden más dificultad al tema.

En cuanto al niño, estos suelen integrar los sucesos vitales en función de cómo se lo presentan sus allegados. Si los padres lo explican con naturalidad y centrándose en la alegría de su nacimiento, el niño no lo va a vivir negativamente. Los niños nacen como libros en blanco y somos nosotros quienes escribimos en ellos.

¿Qué implicaciones psicológicas tiene el embarazo?

Las tiene, no puede negarse. El ver transformarse tu cuerpo, notar el desarrollo del feto, sentirse a una misma como fuente de vida implica necesariamente una sensación de plenitud, de feminidad, además del sentimiento de estar participando en el ciclo de la vida: nacer, vivir y dar vida.

Todo ello proporciona un sentimiento íntimo de adecuación, de “bienestar biológico” en el sentido de estar bien, de funcionar correctamente la biología. Lo que nos hace sentir muy bien. Obviamente hablo de embarazos deseados y largamente soñados, no de embarazos no planificados o con complicaciones que comprometen el bienestar de la mujer.

Cómo afecta psicológicamente la infertilidad a una mujer, la idea de no poder gestar a su propio hijo?

Se vive como una pérdida de oportunidad. Y esto es real, hay una experiencia vital importante que no podrán experimentar. Por lo que habrá que desarrollar el duelo necesario para poder integrar esta pérdida y continuar adelante con su vida. Ahora bien, ser infértil o no poder gestar no significa que no se pueda ser madre. Y a este pensamiento y objetivo hay que enfocarse.

¿Cree que la idea de gestar un embrión que no es propio puede causar problemas o secuelas psicológicas? ¿Y la entrega del bebé tras el parto?

Todo depende de la personalidad, valores, estado emocional y actitud ante la maternidad subrogada de la gestante. No es lo mismo entregar un hijo propio que hacerlo cuando se sabe desde el principio que estás gestando el hijo de otra pareja. Y no es lo mismo hacerlo por razones exclusivamente económicas o forzada por las circunstancias que hacerlo libremente, conscientemente y con la idea de ayudar a terceros.

¿Qué pruebas psicológicas debería hacerse a la gestante para asegurar que está preparada para ello?

En primer lugar habría que descartar cualquier patología de tipo psicológico. Hay herramientas bastante fiables para determinar el estado de salud emocional. Y además realizar una entrevista en profundidad para determinar la motivación, madurez y libertad de juicio de la potencial gestante.

¿Cree que llegará a legalizarse la gestación subrogada en España en un futuro próximo?

En un futuro próximo lo dudo. Habría que modificar desde el principio de partida pues en España nuestra legislación establece que madre es quien pare. No obstante, no cabe duda de que las leyes tienen la misión de regular cualquier situación de necesidad humana que implique el concurso de varias personas, para proteger a todos ellos y defender sus intereses, en especial los del niño. Y es cierto que si la ciencia y la medicina con sus avances han abierto nuevas posibilidades, la legislación deberá contemplarlas y pronunciarse antes o después.

Un comentario

  1. avatar
    Sheilapwkd

    Este es uno de los aspectos que más me preocupa. Yo no puedo tener hijos porque no tengo útero y me planteo realizar la subrogación pero no quiero que nadie sufra ni tenga problemas por resolver el mio, por ayudarme.
    Los estudios psicológicos en la gestante creo que son imprescindibles y si finalmente me decantara por tener un hijo de este modo, espero que los estudios de las emociones y los sentimientos y la salud mental de la gestante sean muy exhaustivos y permitan determinar si va a tener o no secuelas graves por entregarme al bebé.

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