Fallo de implantación embrionaria: causas, síntomas y soluciones

Por (embrióloga).
Actualizado el 29/11/2017

El fallo de implantación hace referencia a la incapacidad de conseguir el embarazo debido a que el embrión, una vez fecundado por la unión del óvulo y el espermatozoide, no consigue adherirse a la pared uterina para formar el saco gestacional.

Es difícil averiguar si la causa de infertilidad en una pareja es debida a los fallos de implantación, ya que no es posible saber si la fecundación tiene lugar o no durante la búsqueda de un embarazo natural.

En cambio, es más común hablar de fallo de implantación en un tratamiento de fecundación in vitro (FIV) cuando, tras varias transferencias embrionarias, el resultado es siempre negativo.

¿Qué es la implantación embrionaria?

La implantación del embrión en el útero consiste en la adhesión de éste al endometrio, capa interna que recubre el útero. Una vez implantado, el embrión continúa su desarrollo, se forma el saco gestacional y la placenta, y comienza la gestación durante los próximos 9 meses.

Para que el fenómeno de la implantación pueda tener lugar, el endometrio debe estar receptivo. Esto significa que el endometrio debe presentar el grosor y las cualidades necesarias para poder recibir al embrión.

Además, la implantación ocurre cuando el embrión tiene unos 6-7 días de desarrollo y se encuentra en el estadio conocido como blastocisto.

El periodo de tiempo en que existe una perfecta sincronía entre el blastocisto y el endometrio es la ventana de implantación, la cual puede durar varios días.

Para obtener una información más detallada de la implantación y conocer cada una de sus fases, puedes seguir leyendo en el siguiente post: La implantación de embriones en el útero.

El fallo de implantación

El fallo de implantación es la pérdida de un embrión viable debido a que no es capaz de sincronizarse con el endometrio y unirse a él.

Normalmente, hablamos de fallo de implantación en las mujeres o parejas sometidas a un tratamiento de reproducción asistida cuando, después de haber mantenido un embrión en cultivo para su desarrollo y haberlo transferido al útero materno, la FIV no funciona.

En concreto, se considera que existen fallos de implantación cuando la mujer no ha conseguido el embarazo después de 3 ciclos de FIV completos, con la transferencia de unos 6 embriones o más, o después de 2 ciclos de ovodonación.

Asimismo, deben cumplirse los siguientes requisitos durante la FIV para poder considerar que el problema de infertilidad es el fallo de implantación:

  • Se transfieren embriones de buena calidad.
  • No surgen problemas durante la transferencia embrionaria, como la incapacidad de introducir la cánula a través del cérvix.
  • No existen problemas en el útero.

Estos fallos de implantación provocan una gran frustración en los futuros padres que sin saber el porqué, no consiguen el embarazo.

Causas

Es muy complicado averiguar por qué no ocurre la implantación embrionaria tras varios intentos. No obstante, podemos dividir las causas más normales de este fallo de implantación de la siguiente manera:

Causas embrionarias
alteraciones genéticas en el embrión o en los gametos de los progenitores (óvulo y espermatozoide), alteraciones de la zona pelúcida del embrión que impiden la eclosión, etc.
Causas uterinas
infecciones, pólipos endometriales, miomas, adherencias de endometriosis, malformaciones uterinas, hidrosálpinx, etc. También puede ocurrir un desplazamiento de la ventana de implantación, la cual no se corresponde con el desarrollo embrionario.
Causas sistémicas
trombofilias, alteraciones endocrinas (diabetes, hiper- o hipotirodismo), enfermedades autonimunes (síndrome antifosfolípido), etc.

A pesar de esto, se desconoce la causa de los fallos repetidos de implantación en un 40% de los casos. Una posible explicación es que existen problemas en la comunicación entre el endometrio y el embrión, el cual no consigue completar el proceso de la implantación.

Diagnóstico y tratamiento

Aunque el diagnóstico de los fallos de implantación sea difícil, es necesario llevar a cabo una serie de pruebas antes de aplicar un tratamiento efectivo que aumente la probabilidad de embarazo.

El resultado de estas pruebas diagnósticas ayudará a los especialistas a personalizar el tratamiento de fertilidad al máximo.

A continuación, vamos a comentar algunas pruebas diagnósticas del fallo de implantación:

  • Cariotipo de los padres
  • Histeroscopia o histerosalpingografía para ver la cavidad uterina
  • Biopsia de endometrio para estudiar la receptividad endometrial
  • Estudios de la coagulación o de la funcionalidad tiroidea
  • Test sobre inmunomodulación por si existe un rechazo inmunológico del embrión

En función de los resultados de estas pruebas y la causa más probable de los fracasos en la implantación de los embriones en el útero, se perfilará el tratamiento adecuado.

Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP)

Cuando una mujer presenta una edad materna avanzada y/o baja reserva ovárica, es muy probable que los embriones fecundados presenten alteraciones cromosómicas, aunque aparentemente su calidad morfológica sea buena.

Para evitar transferir estos embriones alterados después de un tratamiento de FIV, los laboratorios de reproducción asistida cuentan con la técnica del diagnóstico genético preimplantacional o DGP. Esto consiste en un análisis genético de los embriones con el objetivo de seleccionar sólo los embriones cromosómicamente sanos.

EL DGP también es la técnica más adecuada cuando el cariotipo de los padres ha salido alterado.

Cultivo largo a blastocisto

El cultivo largo consiste en mantener los embriones en cultivo in vitro durante 5 días, hasta que alcancen el estadio de blastocisto. La transferencia embrionaria, por tanto, se hace en día 5 en lugar de día 3.

Con el cultivo largo se consigue hacer una selección natural de los embriones con mayor capacidad de implantación, ya que los embriones de peor calidad no consiguen desarrollarse hasta blastocistos y detienen antes su desarrollo.

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Si quieres obtener más información sobre este tema, te recomendamos visitar el siguiente artículo: ¿Cuándo hacer la transferencia de embriones?

Técnicas quirúrgicas

Las intervenciones quirúrgicas para solucionar los fallos repetidos de implantación solamente son efectivas cuando existen alteraciones en la estructura del útero o en las trompas de Falopio.

Por ejemplo, las pacientes de FIV con hidrosálpinx suelen presentar tasas de éxito más bajas. Por tanto, al realizar una salpinguectomía bilateral para eliminar el líquido de las trompas, las posibilidades de conseguir el embarazo se ven aumentadas.

Por otra parte, la laparoscopia o histeroscopia son las técnicas adecuadas cuando existen septos, pólipos o miomas que deforman la cavidad uterina e impiden la correcta implantación del embrión.

Por último, cabe mencionar el scratching endometrial como técnica novedosa para renovar el endometrio y aumentar su receptividad.

Test de receptividad endometrial (ERA)

El test ERA (de su sigla en inglés, Endometrial Receptivity Array) es una prueba de diagnóstico que aporta información sobre la receptividad endometrial en un momento determinado del ciclo menstrual.

Para ello, es necesario hacer una biopsia endometrial y comprobar cuál es el mejor día para hacer la transferencia embrionaria, es decir, cuándo el endometrio está más receptivo.

Esta técnica es muy útil para averiguar si existe un desplazamiento en la ventana de implantación. Si se confirma que ésta es la causa del fallo de implantación, el procedimiento adecuado sería vitrificar los embriones y transferirlos en el momento de máxima receptividad endometrial.

Tratamiento farmacológico

Algunos medicamentos pueden favorecer la implantación embrionaria si se demuestra que existen alteraciones endocrinas, factores trombofílicos o alteraciones inmunitarias.

Por ejemplo, la aspirina y heparina son fármacos muy efectivos para disminuir la coagulabilidad de la sangre en mujeres con riesgo de trombofilias. En este caso, el tratamiento debe alargarse durante todo el embarazo hasta el nacimiento del bebé.

Por otra parte, ante infecciones del aparato reproductor femenino, lo más recomendable es llevar a cabo un tratamiento con antibióticos para que el útero no esté inflamado y la receptividad endometrial sea la adecuada.

Donación de óvulos y espermatozoides

Si todos los estudios diagnósticos de problemas uterinos o endometriales han salido normales y lo más probable es que la causa sea embrionaria, habría que empezar a considerar la opción de la donación de gametos para evitar los fallos de implantación.

En la mayoría de casos y sobre todo cuando la mujer tiene una edad avanzada, la ovodonación es un tratamiento que ofrece muy buenos resultados. Los óvulos de donantes sanas y jóvenes presentan unas altas tasas de implantación.

Cuando existe un factor masculino severo que pueda influir en la implantación, el semen de donante también podría ser la opción más adecuada para las parejas con fallos repetidos de FIV.

Gestación subrogada

En aquellas ocasiones donde los fallos repetidos de implantación son inexplicables y no se ha conseguido el embarazo a pesar de haber hecho los tratamientos más indicados, la última opción posible es recurrir a la gestación subrogada.

La gestación subrogada o gestación por sustitución es una técnica de reproducción asistida en la que los embriones fecundados de la FIV son transferidos a una mujer sana, a la que se llama gestante, para que se encargue de gestar al bebé durante todo el embarazo.

Los embriones transferidos a la mujer gestante pueden ser propios de la pareja si éstos son de buena calidad, con lo que tendrían un hijo biológico, o fecundados a partir de gametos de donantes.

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Preguntas de los usuarios

¿Cuál puede ser la causa de una fallo de implantación en la receptora de ovodonación?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

En la ovodonación, los embriones obtenidos son de muy buena calidad y se asume que no tienen alteraciones genéticas. Por tanto, si existen fallos de implantación después de 2 ciclos de ovodonación, las causas más probables estarán relacionadas con problemas uterinos en la mujer receptora.

¿Cuáles son los síntomas del fallo de implantación?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Después de una transferencia de embriones, no hay ningún signo o síntoma que pueda indicarnos con seguridad si la FIV ha funcionado o no. En general, si el embrión no ha implantado, unos 15 días después empezarán los síntomas premenstruales y, finalmente, llegará el sangrado menstrual que confirmará el fallo de implantación.

¿Puede haber un aborto por fallo de implantación?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Cuando hay un fallo de implantación, el embrión todavía no se ha unido al útero ni se ha formado el saco gestacional. Por tanto, no tiene lugar un aborto en sí. El embrión transferido que no ha implantado detiene su desarrollo y es eliminado con la siguiente menstruación de la mujer.

Lectura recomendada

Los fallos de implantación pueden tener lugar tanto en la búsqueda de un embarazo natural como en los tratamientos de FIV. Sin embargo, es más normal hablar de fallo de implantación después de los fallos repetidos de FIV. Para saber con mejor detalle en qué consiste este tratamiento, puedes seguir leyendo en el siguiente post: ¿Qué es la FIV?

Si estás interesado en la gestación subrogada por haber sufrido fallos repetidos de implantación, te recomendamos consultar toda la información en el siguiente artículo: ¿Qué es la gestación subrogada?

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Bibliografía

Autores y colaboradores

 Zaira Salvador
Zaira Salvador
Embrióloga
Licenciada en Biotecnología por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y especialista en reproducción asistida con el Máster en Biotecnología de la Reproducción Humana por el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) y la Universidad de Valencia. Más sobre Zaira Salvador

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