Historia sobre gestación subrogada con final feliz

El siguiente testimonio viene de la mano de Carla, una mujer de 35 años que tuvo que recurrir a la gestación subrogada debido a una malformación uterina.

Ella misma nos cuenta su experiencia en relación a la gestación subrogada. Una historia, como ella misma dice, “como muchas otras que habéis leido aquí.. las que espero que tengan también un final feliz”.

Útero partido en dos

Cuando tenía 15 años me diagnosticaron una malformación uterina: mi útero estaba partido en dos y no tenía manera de conectarse con el exterior.

En otras palabras, era una bomba de tiempo… ¿Soluciones? Tenía que decidir entre dos opciones:

  • Experimento de un grupo de médicos que me traería la “felicidad” de tener la menstruación cada mes, pero con una ínfima probabilidad de aguantar un embarazo
  • Extraer el útero, dejando intactos los ovarios que funcionaban perfectamente.

Sin dudarlo demasiado, me decanté por la segunda opción, y así, tomando la primera gran decisión de mi vida, tuve que aprender a aceptar mi realidad: jamás podría vivir la experiencia de sentir crecer a mi hijo dentro de mi.

Pasé por momentos duros, pero poco a poco, a medida que pasaba el tiempo, comenzaron a abrirse ventanas y, con optimismo, comencé a hacerme a la idea de que cuando quisiera formar una familia, sería más difícil de “lo normal”, pero no imposible. De hecho, en la consulta de mi psicóloga, hace 20 años, hablando de esas ventanas que se abrían, fue cuando me topé por primera vez con el tema de la gestación subrogada.

Esta técnica reproductiva era una de las opciones, junto con la adopción, que podría tener en el futuro para poder formar una familia. Estamos hablando de Chile en el 95, lo más cercano a la gestación subrogada que se conocía era un culebrón brasileño, y claro, en ese momento esa idea me daba más miedo que esperanza.

El saber que no podía quedarme embarazada desde tan joven, me hizo enfrentar las relaciones de pareja de otra manera. Todavía recuerdo esa ansiedad (¿miedo?) que sentía cuando comenzaba una relación y buscaba la manera y el momento de explicar “mi situación”. Once años después encontré a mi pareja y cuando nos encontramos “mi situación” comenzó a ser “nuestra situación” y todo se hizo mucho más llevadero.

Pensar en formar una familia

Cuando comenzamos a pensar en formar una familia, lo primero que vimos fue la gestación subrogada. Quince años después ya no era un tema de culebrón, sino una realidad.

Ya habían salido a la luz algunas historias exitosas de gente en los medios, así que comenzamos a investigar. No mucho tiempo después, y con la ayuda de nuestras familias, nos lanzamos de cabeza a la aventura de buscar a nuestro hijo en Estados Unidos.

En el 2011 no había tanta información como hay ahora, y fuimos bastante a ciegas. La experiencia fue dura, pero sobretodo muy feliz. ¡Cómo no serlo! Si ese sueño lejano de tener un hijo, se haría realidad gracias a la increíble generosidad de otra mujer que nos ayudaría a tenerlo.

Hubo momentos en que el proceso se hizo lento y duro, mucho papeleo, mucha gente que interviene – abogados, médicos, agencias- pero cuando ELLA apareció y todo comenzó a coger forma, la ilusión y la esperanza hicieron que el tiempo pasara más rápido.

Embarazo a distancia

Inolvidable fue nuestro primer viaje ese agosto a Los Ángeles para la estimulación y la extracción de mis óvulos.

La conocimos en persona, pasamos juntos varios días, estuvimos los tres en la transferencia, nos transformamos en un equipo, los tres ilusionados con la idea de que saliera todo bien, ¡y así fue!… dos semanas después ¡estábamos embarazados!

Vivir un embarazo a distancia fue duro, cada etapa era un logro, y así, mes tras mes, fuimos entablando una relación más que cercana con esa persona que cuidaba a nuestro hijo dentro de ella.

Pasamos 8 meses cruzando los dedos para que todo saliera bien, con una ligera angustia al abrir cada email que recibíamos, hasta que, antes de tiempo, nos llegó el temido: “please, call… me han dejado ingresada, me inducirán el parto mañana!”.

No recuerdo ni qué fue lo que metí en la maleta esa madrugada en la que apenas pude pegar ojo. Llegué corriendo al aeropuerto, cogí el primer avión rumbo a Atlanta, pasé 11 horas como arriba de una montaña rusa de emociones y fui la última en enterarme de que mi pequeño había llegado al mundo.

Una vez llegué al hospital, estaba ELLA esperándome, nos dimos un abrazo de esos que lo dicen todo, y me guió en mi aprendizaje como mamá. Cuando trajeron a mi pequeño, me quedé como congelada, observándolo incrédula: ¡ahí estaba! ¡Al fin!

Lo cogí en brazos y nunca más lo solté. Ahora, casi cuatro años después, todavía me emociono cuando recuerdo ese momento. Y mi gratitud hacia ELLA es infinita. Todavía estamos en contacto, sabemos de nuestras vidas, y mi hijo ahora comienza a saber quién es y porqué es tan importante para nosotros.

Aceptar la gestación subrogada

La gestación subrogada es una técnica de reproducción asistida que nos ayuda a muchas mujeres a formar nuestras familias. Para mi fue como un regalo, una opción que no creía posible.

Todavía me asombra la idea de que efectivamente hay mujeres con un corazón gigante dispuestas a ayudarnos libremente, porque lo quieren, porque les nace, porque son especiales y porque se sienten bien haciéndolo, pero las hay, y son maravillosas… y creo que nunca voy a poder dejar de sentir esa admiración y ese agradecimiento infinito por lo que hacen por nosotras.

Desde que comenzamos nuestra aventura americana, con Ramón hemos intentado hacer todo lo que está en nuestras manos para normalizar esta técnica de reproducción asistida, ayudando desinteresadamente a todo aquel que necesite información, siendo parte activa de la Asociación Son Nuestros Hijos, saliendo en la prensa y en los medios de comunicación, escribiendo un blog informativo y muchas otras cosas más. No descansaremos hasta que logremos que nuestra sociedad acepte esta realidad y nos lo haga un poquito más fácil y,sobre todo, más justo.

Un comentario

  1. avatar
    Hondina

    Que suerte habéis tenido. Ojalá todas pudiéramos conseguir un final como el de esta historia! Me alegro y espero que con el apoyo de todos consigamos vencer en esta lucha qye no permiten que algunas como es mi caso, podamos tener un hijo.

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