Ilusión y emoción por el nacimiento de Noa y Lucía

Hoy os traemos la historia de Sonia y Javier, una pareja luchadora que dentro de muy poco va a ver cumplido su sueño de ser padres.

Después de mucho luchar a causa de un cáncer, Sonia afronta con ilusión y optimismo el inminente nacimiento de sus dos hijas, Noa y Lucía.

A continuación y desde Chicago, donde están a punto de nacer sus hijas, Sonia nos cuenta los detalles de su experiencia y cómo está viviendo estos últimos momentos del proceso llenos de nervios y mucha ilusión.

Superar el cáncer sin perder la ilusión por ser madre

Esta es la historia de una mujer soñadora, la historia de una superviviente del cáncer que ha luchado duro para estar totalmente recuperada y para por el camino, no perder las ilusiones que le han acompañado en el transcurso de su vida! Una de ellas, la de la maternidad.

Esta es mi historia…

Con 38 años me diagnosticaron cáncer de mama y me informaron que era portadora de una mutación genética (BRCA2). Fue un duro revés, pero decidí luchar y enfrentarme a la enfermedad con la convicción que iba a ganar la batalla.

El 2013 fue el año más largo de mi vida, pasé por 16 sesiones de quimioterapia y seis operaciones. En el camino dejé muchas cosas pero gané la tranquilidad de haber tomado las decisiones correctas y de sentirme llena de VIDA!

El 2014 empezó con nuevos retos. Gracias a mi ginecólogo, a mi pareja y a mí se nos abrió una puerta para ser padres: la gestación subrogada.

Reconozco que al principio nos parecía algo imposible, algo que sólo pasaba en las películas y a lo que sólo podían acceder famosos y ricos y no era nuestro caso.

El cáncer me había robado la posibilidad de gestar pero no me había robado la ilusión de ser madre, así que desde ese momento todos mis esfuerzos se centraron en esta técnica de reproducción asistida que me daría la oportunidad de ver realizado mi sueño.

Gestación subrogada ética y garantista

A medida que fuimos recabando información, gracias a la “Asociación Son Nuestros Hijos” y a todas las familias que forman parte de ella, nos dimos cuenta de la cantidad de mitos sobre la gestación subrogada que había que romper.

La falta de información lleva a las personas a prejuicios que son fáciles de desmontar cuando uno entiende cómo puede ser llevado a cabo un proceso de gestación subrogada ético y garantista para todas las partes involucradas.

En nuestro caso elegimos el país que sentimos que ofrecía mayores garantías legales, Estados Unidos. Un país en el que hace más de 30 años que practican la gestación subrogada y con un modelo donde está todo perfectamente regulado.

Nos rodeamos de los mejores profesionales, ya que sentimos que ir acompañados en este camino de la mano de alguien experto en el tema, nos haría todo mucho más fácil. Y así ha sido. Recuerdo ese momento como uno de los más inseguros del proceso, ya que cuando uno se empieza a informar, se da cuenta de la cantidad de agencias que hay y como muchas de ellas se aprovechan y engañan a las personas que estamos intentando alcanzar nuestro sueño de ser padres.

Unos meses más tarde y gracias a un gran trabajo por parte de la agencia que contratamos, conseguimos lo que llaman el “perfect match”. Nos presentaron a una gestante que se había emocionado con nuestra historia, y tanto ella como su marido querían ayudarnos a ser padres.

La gestante perfecta

Desde que Kristin, nuestra gestante, entró a formar parte de nuestras vidas, las palabras “generosidad y altruismo” han recobrado todo el significado en la vida de Javier y mía.

Esta mujer es increíble y tiene un corazón enorme. Su marido Brian es la otra pieza que acaba de completar el puzzle de nuestras vidas. Ellos decidieron querer ayudarnos, nos eligieron, desde la más absoluta libertad, especialmente por parte de Kristin. Libertad como persona y como mujer de poder decidir lo que quería hacer.

Ambos tienen trabajos increíbles, una casa preciosa en USA y ninguna necesidad de hacer esto más allá de la de querer ayudar. ¡Simplemente se enamoraron de nuestra historia y sentían la necesidad de estar a nuestro lado!

Ellos habían pasado por un proceso de fecundación in vitro para conseguir tener a sus dos hijas y entendían perfectamente lo mal que se puede llegar a pasar cuando uno se enfrenta a la infertilidad.

Compartieron con nosotros que no serían totalmente felices, hasta que no dieran este regalo a alguna pareja que no pudiera gestar. Sus hijas ya tenían dos años y sabían perfectamente la felicidad que se siente cuando uno ve realizado el sueño de tener un hijo.

Estaban ilusionados de gestar nuestros embriones y completamente entregados en cuidar durante los 9 meses del embarazo de nuestros bebés. Y hablo en plural porque actualmente están en camino dos princesas!

Kristin, Brian y sus dos hijas forman parte de nuestra familia. Son nuestra familia americana! Tenemos una relación preciosa que cada día se va consolidando más. Gracias a las nuevas tecnologías, estamos constantemente en contacto.

Kristin nos da todos los detalles sobre cómo avanza el embarazo y cómo se encuentra ella. Desde la primera inyección que se puso, nos ha estado enviando fotos, vídeos y todos los detalles sobre el crecimiento y la evolución de nuestras pequeñas.

¡Vamos a ser padres!

Estamos en la recta final del embarazo, a pocos días de que nazcan nuestras hijas… tic tac tic tac… Pasan las semanas muy rápido y cada vez estamos más cerca de ver cumplido nuestro sueño. Es un volcán de emociones constante. Ilusión y felicidad por encima de todo, pero también nervios, miedos, respeto… Todo junto crea un cóctel que es difícil de describir.

Parece un sueño, pero las fotos de las ecografías y los vídeos que nos envía Kristin con las pataditas que dan las niñas, nos recuerdan que esto es real. ¡¡Vamos a ser padres!!

Ya estamos instalados en un apartamento en Chicago. Hemos llegado unas semanas antes de la fecha prevista del parto porque así podemos asistir a las últimas ecografías del embarazo y sobre todo cuidar de Kristin.

Es increíble ver como cuando vamos a comer juntos y los camareros al verla embarazada le felicitan por su próxima maternidad, y ella nos mira y les contesta orgullosa “yo no voy a ser madre, ellos son los padres, yo solo estoy gestando a sus hijas“.

Mientras esperamos el gran día, estamos disfrutando de la ciudad, comprando ropa para las niñas y viendo la cara de sorpresa que se les queda a las dependientas cuando les digo que la ropa es para mis hijas y que estoy embarazada de 36 semanas.

Al principio se ríen porque mi barriga no es de embarazada, así que cuando les explico que Kristin está gestando a nuestras hijas, muchas de las dependientas se emocionan y se les llenan los ojos de lágrimas de lo bonita que es la historia.

Profundo agradecimiento

Solo me queda compartir con vosotros lo agradecida que le estoy a la vida por haberme dado la fuerza suficiente para no perder la esperanza. Gracias a que la ciencia avanza, hoy en día se nos abren diferentes puertas que nos llevan a alcanzar nuestros sueños.

Pero nada de todo esto hubiera sido posible sin la ayuda de mi marido, Javier, por quererme de forma tan incondicional y por haberme complacido durante todo el embarazo con los pequeños antojos que he tenido, porque psicológicamente he tenido todos los síntomas de estar embarazada.

Gracias a todos los amigos y familiares que nos han apoyado durante el proceso, por entender a la perfección los nuevos modelos de familia. 

Gracias a Ricardo, Ruth y Verónica de la agencia que nos ha llevado nuestro caso, por haber sido nuestros “angelitos” durante todo el proceso, ¡habéis sido los guías perfectos para este viaje tan emocionante!

Gracias a mi “hermana de subrogación”, Begoña. La conocí gracias al foro de ayuda de la “Asociación Son Nuestros Hijos” y juntas hemos vivido nuestros embarazos por gestación subrogada. Nuestras mochilas están cargadas de historias muy duras, pero al final nos sentimos dos mujeres fuertes, que no se rinden ante la adversidad. No nos ha hecho falta tener a nuestras hijas en nuestro vientre, para tener ese sentimiento tan increíble de maternidad.

Begoña ha sido un gran ejemplo para mí y no me ha dejado caer en ningún momento durante este largo viaje. Su apoyo incondicional, junto con las fotos y vídeos de sus hijas Nahia y Nerea, nacidas hace un año en Chicago, me han ayudado a llegar a la recta final sin perder en ningún momento la ilusión.

Pero la auténtica protagonista de esta historia es Kristin, nuestra gestante, para quien tengo el agradecimiento más especial de todos. Después de mi madre, sin duda Kristin es la persona más importante de mi vida. Durante todo el embarazo, tanto su marido Brian como ella, no han parado de decir que no podían esperar a vernos a Javier y a mí abrazar a nuestras hijas.

Kristin nos dice que se siente muy feliz de ayudarnos a crear nuestra familia, ya que ella está orgullosa de tener la suya propia (su marido y sus hijas) y entiende que hayamos luchado hasta conseguir tener la nuestra.

Nos comenta que ha valido la pena estar casi un año dedicada a nosotros para darnos toda una vida de felicidad al vernos realizados como padres. Es increíble escuchar a su marido decir que ver a su mujer hacer esto por nosotros, le hace quererla todavía más!

Kristin y yo siempre estaremos unidas por este vínculo tan especial que se ha creado, ¡somos como hermanas! Su familia (su marido, sus hijas, sus padres) ya están planificando el viaje a España para venir a visitarnos.

Ojalá pronto la gestación subrogada esté regulada en nuestro país, y pueda estar al alcance de todas aquellas personas que lo necesitan.

No tiene sentido que nos tengamos que hipotecar para toda la vida y viajar a un país extranjero para recurrir a esta técnica de reproducción asistida, cuando tenemos los mejores profesionales en nuestro país.

Gracias a las Asociaciones “Son Nuestros Hijos” y la “Asociación por la Gestación Subrogada en España”, tarde o temprano nuestros políticos se darán cuenta de que es una realidad en la sociedad que hace falta regular.

Os puedo asegurar que nuestras hijas son tanto o más deseadas que si las hubiéramos podido gestar nosotros. La maternidad va más allá del hecho de llevar a un hijo en el vientre. El amor que sentimos no tiene fronteras, ni entiende de prejuicios y moralinas. Sólo entiende de libertad, la libertad que como personas tenemos para dar y recibir.

Me gustaría dedicar este artículo a Noa y Lucía… nuestras hijas, quienes estamos convencidos que algún día lo leerán y se sentirán muy orgullosas de lo que sus padres hicieron para traerlas al mundo.  Ellas son la razón de nuestro existir y el motor que nos impulsa a ayudar a personas que estén pasando por una situación muy similar a la nuestra. ¡¡¡No dejéis de soñar!!!

3 comentarios

  1. avatar
    pierlema

    Que ganas tendréis… seguro que va todo genial!! Te lo mereces Sonia… Guapa

  2. avatar
    Estrella Matutina Obiang Angono

    Felicidades mujer , muchas felicidades

  3. avatar
    Gema

    Hola Sonia me podrias decir con que agencia hicisteis la gestacion subrogada en chicago ?
    Gracias.

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