El plan C de Ana y Luis, una pareja de 31 años

Surrofair 2017, el único evento sobre gestación subrogada celebrado en España, nos ha llevado a conocer casos reales de parejas y personas solas para quienes la gestación por sustitución es la única vía de que disponen a fin de cumplir su deseo de ser papás.

Conocer experiencias reales para comprender qué puede llevar a una persona o pareja a recurrir a este tratamiento es una ventana abierta hacia realidades que nos hacen ponernos en la piel de otras personas y comprender de mejor forma el porqué de cada situación particular.

En este caso, os traemos la historia de Ana y Luis, una pareja de 31 años que accedió a relatarnos su conmovedora trayectoria en este viaje hacia la paternidad:

Intentos previos con la FIV

Somos una pareja de 31 años. Hace 3 años nos casamos. Queríamos formar una familia, así que comenzamos a buscar un bebé; no resultó tan fácil como parecía… Las dos primeras veces que quedamos embarazados, resultaron embarazos ectópicos y en cada uno perdimos una trompa de Falopio, por lo que el tercer intento tuvo que ser mediante fecundación in vitro (Plan B).

Contra todo pronóstico, este tercer intento resultó en otro embarazo ectópico en el pequeño “trocito” de trompa que quedaba.

Fue un momento muy duro para nosotros, ya que suponía que nuestro plan B había fallado… y no había otro plan para lograr a nuestro bebé.

Sí que nos informamos sobre adopción, pero descubrimos que ese era un camino largo, muy largo y que de pronto nos podíamos encontrar con un niño de 4 años que puede llevar una “mochila” contra la que luchar, y que podía ser muy complicado.

Sinceramente, necesito “nacer” como madre a la vez que mi bebé “nace” como hijo mío; necesito aprender a ser madre desde su día 1 de vida, y que avancemos los 2 juntos desde el principio y a un mismo paso.

Una nueva oportunidad: la gestación subrogada

Nos sentíamos en un pozo de tristeza, desesperados… hasta que nos recomendaron el que se iba a convertir en nuestro plan C: la gestación subrogada.

Yo al principio era un poco reticente a esta práctica, por los aspectos morales que implica, pero asistimos a una reunión en la que hablamos por Skype con una gestante y vimos que sí era cierto que las chicas están bien cuidadas, bien tratadas y bien controladas, que es imprescindible que tengan hijos para conocer todo lo que implica un embarazo y parto, y que necesitan pasar por un psicólogo para poder someterse a esto.

Lo vimos claro: es la única opción que nos permite conseguir a nuestro bebé, con nuestro material genético.

A día de hoy, estamos en el punto en que ya tenemos toda la información y si agotamos los embriones congelados que tenemos ahora mismo y no conseguimos embarazo, no vamos a seguir dándonos cabezazos contra la pared…. Acudiremos a la gestación subrogada para conseguir nuestro milagro.

Me gustaría transmitir a los detractores de esta práctica que lo venden como que “una parte rica” se aprovecha de “una parte pobre”, y que esto no es en absoluto así… Nosotros no somos ricos, pero haremos este esfuerzo económico para conseguir la familia que siempre hemos querido. Y por supuesto que no lo hacemos porque no queremos pasar por un embarazo, ni por comodidad, ni nada por el estilo… Obviamente, me hubiese gustado sentir a mi bebé en mi vientre y darle yo la vida… No me siento la “parte con suerte” del contrato. De hecho, ¡ojalá no necesitase este contrato!

Si una mujer puede ayudarme a tener lo que más quiero en esta vida y yo puedo compensarla económicamente y facilitar un poco su vida, sabiendo que contará con todas las garantías, cuidados y que podré decir siempre que gracias a ella, una mujer, yo, una pareja enamorada, consiguió su felicidad, adelante… ¡Gracias!

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