El síndrome antifosfolípido (SAFL) es una enfermedad autoinmune que afecta en la coagulación sanguínea pudiendo generar complicaciones durante el embarazo.

Está causado por anticuerpos que actúan contra los fosfolípidos que se encuentran en las membranas de las células, provocando un estado de hipercoagulación que puede llevar a la trombosis o formación de coágulos en venas y/o arterias.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

Tipos

Los fosfolípidos son necesarios para el adecuado funcionamiento del sistema sanguíneo y los mecanismos de coagulación. Por tanto, la presencia de anticuerpos antifosfolipidos en la sangre puede alterar su mecanismo de acción.

Existen dos tipos principales de SAFL:

  • Síndrome antifosfolípido primario: cuando ocurre en ausencia de otras patologías inmunitarias
  • Síndrome antifosfolípido secundario: cuando se padece junto a otras enfermedades autoinmunes como lupus eritematoso sistémico.

También existe en término síndrome antifosfolípido catastrófico que se da cuando se produce un fallo multisistémico debido a una trombosis generalizada, lo cual puede suponer un grave riesgo para la vida.

Síndrome antifosfolípido durante el embarazo

Aunque no es una patología contagiosa ni terminal, puede resultar especialmente grave durante el embarazo por su acción sobre el desarrollo fetal. Entre las complicaciones más habituales destacan:

  • Trombosis arterial o venosa, especialmente en la placenta
  • Disminución de las plaquetas maternas
  • Problemas de la circulación placentaria
  • Aborto de repetición
  • Crecimiento fetal retardado
  • Partos prematuros
  • Muerte fetal
  • Hipertensión arterial materna (preeclampsia severa)

Existe también un pequeño porcentaje (2%) de mujeres con síndrome antifosfolípido que no sufre problemas o alteraciones asociadas, por lo que puede que ni siquiera sepan que padecen la enfermedad.

Como hemos dicho, los anticuerpos antifosfolípido interfieren en la coagulación sanguínea propiciando la aparición de trombos o coágulos intravasculares. Si esto ocurre durante el embarazo, las arterias uterinas que “alimentan” a la placenta se verían afectadas y como consecuencia la llegada de nutrientes y oxígeno al feto sería deficitaria pudiendo desencadenar los problemas ya comentados.

Tratamiento

El tratamiento que suele a las pacientes con SAFL se basa en la administración de anticoagulantes como la heparina.

También es común el uso de inhibidores de la vitamina K como la warfina. En caso de búsqueda de embarazo la warfina queda descartada ya que puede llegar a atravesar la placenta y resultar teratogénica para el feto.

En combinación con la heparina se suele dar aspirina en bajas dosis y/o corticoides como la prednisona, este último de forma especial en caso de trombosis previa o abortos anteriores.

Actualmente los tratamientos suelen ser efectivos y la grna mayoría de mujer son SAFL logra el embarazo. De hecho aproximadamente el 80% de las mujeres son SAFL que son tratadas terminan con los abortos y experimentan un final feliz.

Sin embargo, hay mujeres con síndrome antifosfolípido que pueden tener complicaciones para el embarazo y por tanto llegar a necesitar la gestación subrogada para tener un hijo por incapacidad de llevar a término la gestación o porque ésta puede llegar a ser un riesgo para su vida.

Es verdaderamente importante que las pacientes de SAFL lleven un control médico riguroso y multidisciplinar y conozcan los detalles de la enfermedad así como los posibles riesgos adheridos a la misma.

Un comentario

  1. avatar
    Rita89

    Buenas, yo tuve 4 abortos antes de conseguir a mi bebé. Podría haber sido por esto? Qué pruebas haría falta hacer para saberlo???

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