Síndrome de Asherman: ¿qué son las adherencias intrauterinas?

Por (ginecólogo) y (embrióloga).
Actualizado el 05/07/2019

El síndrome de Asherman es una enfermedad uterina que se caracteriza por la aparición de cicatrices en el interior de la cavidad uterina denominadas adherencias o sinequias uterinas.

Este tejido cicatrizado que se encuentra en las paredes del útero hace que el interior uterino sea más estrecho y con un endometrio de peor calidad, lo cual provoca infertilidad femenina.

El tratamiento del síndrome de Asherman consiste en la cirugía para extirpar las adherencias uterinas. No obstante, los casos más graves pueden causar infertilidad permanente y, por tanto, la mujer deberá recurrir a la gestación subrogada si desea tener un hijo biológico.

Clasificación

El síndrome de Asherman puede aparecer en cualquier mujer que haya sido sometida a una intervención quirúrgica en el interior uterino.

Su incidencia se encuentra aproximadamente entre el 6 y el 30% en las mujeres que se realizan un legrado por aborto involuntario y sobre el 25% en las mujeres que se realizan un legrado después de un parto.

Puesto que afecta a las mujeres en edad reproductiva y, por tanto, dificulta su capacidad de gestar, se considera una enfermedad grave.

A pesar de ello, la extensión de las sinequias uterinas y su localización van a determinar el grado de severidad de esta patología:

Leve
adherencias endometriales delgadas que producen la oclusión de la cavidad uterina, ya sea parcial o total.
Moderado
adherencias fibromusculares espesas cubiertas de tejido endometrial que producen la oclusión parcial o total de la cavidad uterina.
Severo
adherencias de tejido conectivo no recubierto de endometrio que ocluyen parcial o totalmente la cavidad uterina.

En su forma más severa, las paredes uterinas pueden adherirse y pegarse entre sí, lo cual impide la implantación y desarrollo embrionario en el endometrio. Además, la permeabilidad de las trompas de Falopio también suele estar afectada.

Causas

Las adherencias uterinas se producen como consecuencia de un trauma en el endometrio y la consiguiente cicatrización del mismo.

El endometrio es la capa interna del útero, la cual prolifera en cada ciclo menstrual para finalmente desprenderse en forma de menstruación.

Las lesiones en el endometrio se suelen producir a causa de una intervención quirúrgica en el útero, aunque puede haber otros motivos. Los comentamos a continuación:

  • Legrado después de un aborto
  • Imposibilidad de expulsar la placenta después de un parto
  • Hemorragia postparto
  • Cesárea
  • Extirpación de fibromas o pólipos endometriales
  • Miomectomía histerocópica
  • Infección pélvica severa
  • Colocación de un DIU
  • Tuberculosis genital y esquistosomiasis

En general, todos los procedimientos que precisan de una dilatación y curetaje (DyC) son la causa más común de la formación de adherencias uterinas.

También es importante destacar que el riesgo de desarrollar el síndrome de Asherman aumenta con el número de legrados que se realizan a una mujer.

Síntomas

El síntoma más común del síndrome de Asherman es una irregularidad en la menstruación, aunque algunas mujeres afirman no tener ningún cambio en su sangrado.

A continuación, vamos a exponer los síntomas más comunes de esta enfermedad:

  • Menstruaciones escasas, más sangre marrón que roja o ausencia de la menstruación (amenorrea).
  • Dolor intenso en la menstruación debido a la acumulación de coágulos de sangre que no pueden salir.
  • Endometriosis
  • Abortos de repetición
  • Infertilidad
  • En los casos más severos, puede producirse un sangrado vaginal.

Cabe destacar que estos síntomas no son exclusivos del síndrome de Asherman. Pueden ocurrir por otros motivos, por lo que es importante realizar un diagnóstico adecuado para poder determinar la causa correcta.

En cambio, si los síntomas aparecen de manera repentina después de un legrado o una cirugía uterina, lo más probable es que sí se trate del síndrome de Asherman.

La infertilidad es una consecuencia del síndrome de Asherman debido a la incapacidad del embrión para adherirse a un endometrio en mal estado o, en caso de implantación, no poder mantenerse el embarazo por el poco espacio que hay en el útero.

Diagnóstico

En caso de sospecha de un posible síndrome de Asherman por menstruación escasa o con dolor después de un DyC, sería necesario ir al ginecólogo para hacer algunas pruebas diagnósticas.

Las pruebas rutinarias como el examen pélvico o la ecografía transvaginal no son suficientes para revelar la existencia de sinequias uterinas. No obstante, la ecografía sí que permite medir el grosor endometrial y/o identificar otras posibles causas de infertilidad.

Es importante, en primer lugar, descartar otras patologías que pueden causar una menstruación irregular con el objetivo de evitar seguir haciendo pruebas más complejas e invasivas, como las que vamos a comentar a continuación:

Histerosalpingografía
consiste en una radiografía uterina con la inyección de un contraste radiopaco que permite ver la estructura del útero y las trompas de Falopio. Será posible ver si las paredes del útero están pegadas y/o si existe obstrucción tubárica.
Sonohisterografía
consiste en hacer una ecografía de ultrasonido con la introducción de una solución salina por el cuello uterino. Al igual que en el caso anterior, se verían espacios donde el líquido no fluye libremente.
Histeroscopia
es el método más fiable para el diagnóstico de las adherencias en el útero, ya que permite la visualización directa de la cavidad uterina gracias a la introducción de un endoscopio por el cérvix.

Tratamiento

La eliminación de las adherencias uterinas debe hacerse a través de la cirugía. De hecho, es posible hacerlo en el transcurso de la histeroscopia de diagnóstico.

En caso de localizar las sinequias en el interior del útero, se introducen unos pequeños instrumentos que sirven para cortarlas y cauterizarlas. También será posible separar las paredes uterinas.

Tras el tratamiento, las adherencias pueden reaparecer, especialmente en los casos más graves. Con el fin de evitar esto, se prescribirán a la paciente suplementos de estrógenos que ayudan a la curación del útero respetando el crecimiento normal del endometrio.

En la etapa inicial de la curación, también es posible insertar un globo uterino para evitar que las paredes del útero se vuelvan a pegar entre sí.

Por último, cabe la posibilidad de realizar histeroscopias periódicas tras la operación principal para eliminar las adherencias que reaparezcan.

En cualquier caso, el objetivo del tratamiento del síndrome de Asherman es que el útero permanezca sin adherencias y sea posible recuperar la fertilidad.

Asherman incurable y gestación subrogada

Existe una variedad del síndrome de Asherman más grave denominada Asherman incurable o esclerosis endometrial.

Al contrario de lo que hemos dicho a lo largo del artículo, es más probable que aparezca esclerosis endometrial después de una cirugía como la miomectomía que con un legrado.

Lo que ocurre es que la raíz basal del endometrio ha sido arrancada, no hay crecimiento endometrial y, por tanto, el embarazo no será posible. También puede haber adherencias uterinas, pero no habrá sangrado menstrual.

En estos casos, la única forma para conseguir tener un hijo es la gestación subrogada, en la que otra mujer (la gestante) se encarga de llevar el embarazo de la mujer infértil (los padres de intención).

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Preguntas de los usuarios

¿Cuáles son las causas del Síndrome de Asherman?

Por Dr. Joel G. Brasch (ginecólogo).

El síndrome de Asherman es una afección poco frecuente que se presenta como la formación de tejido cicatricial en la cavidad uterina. El problema se desarrolla con mayor frecuencia después de una cirugía uterina, especialmente en mujeres que han tenido varios procedimientos de dilatación y legrado. Otras causas del síndrome de Asherman incluyen una infección pélvica grave no relacionada con la cirugía, infección por tuberculosis o esquistosomiasis. Las complicaciones uterinas relacionadas con estas infecciones son aún menos comunes.

¿Es posible tener un embarazo con el síndrome de Asherman?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

El embarazo sí puede tener lugar en mujeres con el síndrome de Asherman. No obstante, la presencia de las adherencias y el poco espacio en el útero comprometen en gran medida la evolución de la gestación. El riesgo de aborto espontáneo es muy elevado.

Además, los embarazos con síndrome de Asherman o incluso después del tratamiento tienen un mayor riesgo de dar lugar a problemas en la placenta (placenta previa y placenta acreta) o incompetencia cervical.

¿Es recomendable hacer un tratamiento de FIV con el síndrome de Asherman?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

La mujer no debería intentar el embarazo bajo ningún concepto mientras haya presencia de adherencias uterinas debido a los múltiple riesgos para la madre y el bebé. En primer lugar, es necesario retirar mediante cirugía estas adherencias.

Después del tratamiento del síndrome de Asherman, es posible que la mujer sí que necesite ayuda profesional para conseguir el embarazo si no tiene un correcto desarrollo del endometrio. En este caso, sí que podría llevarse a cabo un tratamiento de fecundación in vitro (FIV).

¿Existe algún tratamiento natural para el síndrome de Asherman?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

No. La única manera de eliminar las sinequias uterinas es mediante una intervención quirúrgica como la histeroscopia.

Lectura recomendada

Si tienes dudas referentes a la gestación por sustitución, te animamos a seguir leyendo en el siguiente artículo, donde encontrarás toda la información de tu interés: ¿Qué es la gestación subrogada?

Aparte de esta patología, existen otras alteraciones que afectan al útero y complican la gestación. Puedes saber más sobre este tema en el siguiente post: Malformaciones del útero.

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Bibliografía

Autores y colaboradores

Dr. Joel G. Brasch
Dr. Joel G. Brasch
Ginecólogo
El Dr. Joel Brasch es el Director Médico de Chicago IVF, fundado en 2005. Está certificado por la American Board of Obstetrics and Gynecology (Junta Americana de Obstetricia y Ginecología), y tiene más de 25 años de experiencia directa en el tratamiento de la fertilidad y el cuidado reproductivo. También es el Director de la División de Endocrinología Reproductiva e Infertilidad del Centro Médico Mount Sinai. Más sobre Dr. Joel G. Brasch
 Zaira Salvador
Zaira Salvador
Embrióloga
Licenciada en Biotecnología por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y especialista en reproducción asistida con el Máster en Biotecnología de la Reproducción Humana por el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) y la Universidad de Valencia. Más sobre Zaira Salvador

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